23 de febrero de 2012 25 visitas
Un bombero de Vilagarcía tuvo que ser trasladado en la madrugada de ayer al hospital después de que un indigente le lanzara un bloque de cemento. Lo curioso es que el golpe tuvo lugar cuando el bombero iba a sofocar el fuego de la casa que ocupaba el agresor. Y no solo lo atacó a él, también a un compañero suyo y a un policía.
Todo ocurrió sobre las dos y cuarto de la madrugada del miércoles, cuando en el parque de bomberos de Vilagarcía se recibió una llamada advirtiendo de un fuego. Los dos operarios que estaban de guardia se trasladaron al lugar y comprobaron que se trataba de la misma chabola a la que ya habían ido hace algo más de una semana, también a causa de un fuego. Entonces no fueron muy bien recibidos. El hombre que ocupaba la casa -un indigente que vaga habitualmente por los alrededores y que dormía en la abandonada vivienda- los esperaba cargado de piedras, que fue lanzando, una a una, a los bomberos.
Prevenidos pues por los antecedentes, prepararon las mangueras para sofocar el incendio, pero entonces a uno de ellos le cayó una teja en el casco. «Como era de noche y no se veía nada, pensamos que la casa se venía abajo», contaba posteriormente uno de ellos. Pero luego lo que cayó fue una viga de cemento que le dio en la espalda a su compañero, y fue cuando se percataron de que había alguien en la buhardilla y que desde allí los atacaba. Por supuesto, era el okupa.
Como también se trasladó al lugar una patrulla de la Policía Nacional, trataron entre todos de darle el alto, pero el indigente saltó al suelo desde el tejado y se dio a la fuga. Los agentes tardaron media hora en localizarlo y detenerlo, y el bombero herido fue trasladado al hospital. «Tiene para tres días, si le llega a dar en el cuello, lo mata», dicen sus compañeros.
En una unidad psiquiátrica
No era la primera vez que Juan José A.?C. provocaba altercados de ese tipo. Aparte de la anterior agresión a los bomberos ya había herido en una ocasión a un policía local. El hombre -de barba y en torno a los 35 años de edad- llevaba unos meses vagando por Trabanca Badiña, y algunos vecinos le tenían miedo. Otros decían que no, que «te pedía tabaco y solo rosmaba». Unos aseguraban que bebía, otros que tenía la casa llena de basura. Comentarios que llegaron al Concello, y que obligaron a los servicios sociales a poner el caso en conocimiento de la Fiscalía.
