30 de diciembre de 2010 197 visitas
Entre basuras y cartones de vino, así fue encontrado el cadáver de un hombre de 43 años en unas casas abandonadas situadas junto al Bioparc de Valencia. La muerte sorprendió a Stanislav, de origen checo, mientras dormía y se refugiaba del frío en el interior de uno de estos caserones medio derruidos. A escasos metros del lugar donde yacía muerto todavía se escuchaban las risas de los niños durante la actuación de los payasos del circo y sus exclamaciones de asombro al ver los animales del zoológico.
Ajenos a que al otro lado del muro la vida de estas personas, los sin techo, gira a otro ritmo, nadie se percató de su fallecimiento hasta ayer por la mañana, cuando sus tres compañeros de fatigas, que también se cobijan en estas casas, descubrieron su cuerpo inmóvil sobre unos cartones.
"Nos lo hemos encontrado ahí tirado, pero no sabemos que le ha pasado, seguro que ha sido la bebida", explicaba uno de estos indigentes, también procedente de Europa del Este.
A falta de que se le realice la autopsia todo apunta a que Stanislav murió por causas naturales, al parecer, por un cúmulo de circunstancias. A sus problemas de salud derivados de la indigencia se sumó el exceso de alcohol -como prueban los cartones de vino hallados en las proximidades- y unas condiciones atmosféricas nada favorables. De hecho estas últimas noches han sido las más frías del año en la capital valenciana.
Stanislav vino a Valencia hace ya unos años -sus compañeros no supieron concretar cuando-, tras abandonar su ciudad natal, Praga. Por circunstancias de la vida terminó sus días en una alquería abandonada situada junto al Bioparc de Valencia.
En este lugar compartía habitáculo con otros tres inmigrantes, también venidos de tierras eslavas. Fueron ellos quien se lo encontraron ayer en torno a las ocho de la mañana. Minutos después acudieron al lugar agentes de la Policía Local y de la nacional, quienes a su vez alertaron a una ambulancia. No obstante, los médicos sólo pudieron confirmar la muerte de este hombre de 43 años.
Este suceso trae a la memoria la muerte de otro indigente a finales de octubre en un cajero de la calle Archiduque Carlos de Valencia. En aquella ocasión el fallecido, Nikola K. -también de Europa del Este- se había refugiado del frío en esta sucursal bancaria donde fue hallado a la mañana siguiente sin vida encima de su silla de ruedas.
El cadáver de Stanislav fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia ayer al mediodía. Mientras lo subían al furgón el circo abría sus puertas ajeno a la tragedia de este sin techo.
