30 de diciembre de 2010 217 visitas
Hace apenas dos décadas era prácticamente imposible encontrar en las calles de Castellón a personas denominadas ’sin techo’ pero, en los últimos años las personas que han perdido todos sus recursos y tienen que vivir en la calle van en aumento, de manera paralela al crecimiento de la partida conocida como emergencia social.
Un ejemplo de ello son las cifras que maneja el Padre Ricardo García, responsable de Obra Social de Integración del marginado que ha visto como en los últimos tiempos han acudido a su comedor cerca de 2.000 personas, cuando en 2009 fueron 1.269. Es decir, más de un 40% es el crecimiento de personas que han recurrido a esta ONG para comer o pasar la noche en el albergue. Muestra de ello es la comida de Navidad que ofrece a los más necesitados y que crece cada año en el número de comensales.
Asimismo, el aumento de solicitudes para pasar la noche en el albergue ha hecho que la Policía Local y el Ayuntamiento hayan activado una campaña en colaboración con Cáritas que incluye ampliar la capacidad del albergue poniendo colchones, así como el reparto de mantas entre las personas sin hogar cuando bajan las temperaturas.
Al mismo tiempo, Cruz Roja también ha puesto en marcha el programa Café Solidario en el que los voluntarios atienden a una media de 15 personas cada día. La campaña consiste en repartir una sopa, una infusión y bollería.
Al mismo tiempo que crece el número de ’sin techo’, también son muchas las familias castellonenses que no pueden hacer frente a sus gastos del día a día. Así lo constatan los datos de la concejala de Bienestar Social de la capital de la Plana, la popular Carmen Amorós, quien asegura que en el último año la demanda de prestaciones por parte de los vecinos de la ciudad se ha visto incrementada «en un 34%». En concreto, en lo que llevamos de 2010 se han acercado hasta la sede de la concejalía más de 40.000 personas, todas ellas interesadas en recibir información acerca de unas ayudas destinadas a financiar desde necesidades básicas como la alimentación y la higiene, hasta el comedor escolar para aquellos niños y niñas que no tienen beca o no son susceptibles de recibirla, el pago del alquiler de viviendas para evitar desahucios, las ayudas a guarderías y otras necesidades urgentes.
Así pues, las cifras aportadas por Bienestar Social en el Ayuntamiento de Castellón contrastan en gran medida con los registrados durante el pasado 2009, cuando las demandas de ayudas de emergencia social ascendieron a un total de 29.735. Una cantidad ya de por sí escandalosa pero, sin embargo, mucho menor a la de este año.
Con todo, el departamento que dirige Carmen Amorós se ha visto obligado a incrementar en un 266,6% el presupuesto destinado a este concepto en los dos últimos años. Un gran esfuerzo que, según la edil, «sólo persigue dar cobertura al mayor número de personas posible». Así pues, mientras que en 2008 se dedicaron 750.000 euros a financiar las necesidades básicas de los más necesitados, este año la partida asciende a 1,6 millones.
No obstante, el Ayuntamiento de Castellón no es el único organismo que lucha día a día para favorecer a las familias con menos recursos de la localidad. La mayoría de localidades de la provincia han visto cómo las peticiones de ayuda para poder pagar los gatos se han multiplicado lo que han hecho que muchas administraciones no pudieran dar respuesta a todas las peticiones.
