26 de noviembre de 2009 383 visitas
Cuando despertó, las llamas ya habían prendido el colchón sobre el que dormía y se habían extendido por su ropa. La víctima, un hombre de mediana edad, sufrió graves quemaduras que han terminado por costarle la vida.
El suceso ocurrió en Marbella hace aproximadamente dos semanas, aunque el hombre falleció este fin de semana en el hospital donde permanecía ingresado, según explicaron a SUR fuentes cercanas al caso, que está siendo investigado por la Policía Nacional.
El fallecido, que vivía en la indigencia, se encontraba pernoctando en un edificio abandonado que suele ser refugio habitual de personas sin techo. Mientras dormía, se desató el incendio, según explicaron fuentes cercanas al caso.
Extremidades
El hombre intentó apagarse las llamas del cuerpo, que le afectaron sobre todo a las extremidades. Las quemaduras que sufrió revelan que el fuego se inició a la altura de las piernas. Todo parece indicar que el mendigo utilizó sus manos para intentar sofocar el incendio, por lo que también sufrió heridas en el torso.
La víctima fue evacuada aún con vida al Hospital Costa del Sol. Más tarde fue trasladada a Carlos Haya, donde ingresó en la Unidad de Quemados. Su estado empeoró e incluso hubo que amputarle una pierna. El pasado sábado falleció a causa de las lesiones causadas por el fuego.
Tras el suceso, agentes de la Policía Nacional y efectivos del Cuerpo de Bomberos de Marbella se desplazaron al lugar donde se originó el incendio para averiguar cuál fue el origen del mismo.
Investigación
En el escenario del suceso, los investigadores hallaron una pequeña candela que el hombre supuestamente habría encendido esa noche para combatir las bajas temperaturas. No obstante, el fallecido era fumador, por lo que tampoco se descarta que se hubiese quedado dormido con un cigarrillo en la boca, y que éste hubiese provocado el fuego.
En cualquier caso, la principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a que se trata de un incendio accidental, bien originado por un rescoldo de la candela, bien por una colilla mal apagada, según explicaron las fuentes.
La muerte de este hombre se produjo apenas 24 horas después que la de Juan Villodres Cuenca, un vecino de Antequera de 48 años que pereció el pasado viernes en la Unidad de Quemados de Carlos Haya. Llevaba dos semanas hospitalizado tras sufrir heridas en el 80% de su cuerpo a causa del fuego.
El incendio que le costó la vida se produjo en extrañas circunstancias. La investigación policial dio un giro la hipótesis inicial, que apuntaba a que la víctima se había quemado a lo bonzo en plena calle Cuesta Real, en la barriada antequerana de San Juan.
Las pesquisas revelaron que Juan Villodres se habría dado una friega con alcohol como remedio contra sus dolencias en las piernas y que, al encender un cigarro, su ropa echó a arder.
