18 de noviembre de 2008 182 visitas
En Andalucía hay, a día de hoy entre 3.500 y 5.000 personas «sin techo», es decir sin un hogar y sin redes sociales o familiares que les puedan ayudar. Este dato puede ser mucho peor en uno o dos años cuando la actual cobertura social que ampara a los nuevos pobres, los parados por la crisis, se acabe. Familias que pierden su casa al no poder pagar los alquileres o las hipotecas, parados que se quedan sin paro, etc. Los primeros síntomas de esta nueva pobreza ya han hecho su aparición: la demanda de ayuda a Cáritas Andalucia ha aumentado en lo que va de año un 40 por ciento respecto al año pasado.
Lasecretaria general de Cáritas Andalucía, Auxiliadora González. explicaba ayer en rueda de prensa en Sevilla, las múltiples formas en que la crisis está afectando a la labor de esta ONG de la Iglesia Católica. En paralelo al aumento de demanda de ayuda, que cifró en un 40 por ciento, frente a la recibida en el mismo periodo de 2007, Cáritas se encuentra con problemas para solventar esas peticiones ya que sus fondos, siempre limitados, también se están reduciendo a causa de la crisis: desde donantes que se dan de baja al no poder afrontar ya esas dádivas a los recortes sociales de las administraciones. Pero la ayuda que demandan a Cáritas no sólo es de dinero, comida, ropa o albergue. Una demanda frecuente es ayuda para buscar empleo. Y eso es, según Cáritas, también cada día más difícil. «La construcción, el trabajo doméstico o la hostelería que eran los sectores donde habitualmente se podía insertar laboralmente a la gente que demandaba trabajo a Cáritas se ha venido abajo. Ahora el tener un empleado doméstico o un cuidador de niños opersonas mayores es prácticamente un lujo».
«Sin hogar»
El vicepresidente de Cáritas Regional, Juan de los Ríos, llamaba ayer la atención sobre el fenómeno de las personas sin hogar en España, Aseguró que el grupo de los sin hogar en España es de unas 30.000 personas que carecen de un lugar donde vivir, pero que a ellos hay que sumarles casi 1.447.880 familias que viven en infraviendas. A Cáritas le preocupa la actual situación en la que «se han endurecido las condiciones de financiación de los hogares por la subida de los tipos de interés. A ello se suma, según explicó Del Río que el gasto social del Estado español destinado a familias en materia de vivienda o para luchar contra la exclusión social está situado dos puntos por debajo de la media europea, que la tasa de desempleo entre los 18 y los 35 años es del 13,2 por ciento, o que el precio de la vivienda se ha incrementado en un 107 por ciento en siete años mientras que los sueldos, en el mismo periodo, lo han hecho sólo en un 34 por ciento. En definitiva, la tasa actual de pobreza asciende ya al 18,5 por ciento de la población, por lo que acceder a un hogar es cada día más dificil.
Español, joven y con estudios
En concreto en Andalucía, el perfil de las personas sin hogar es mayoritariamente masculino, más del 82 por ciento son hombres, pero se detecta una presencia cada vez mayor de mujeres entre los sin hogar, La media de edad es de 37 años en los varones y de 36 en las mujeres y también detecta que los sin hogar son cada vez más jóvenes. Los ingresos de estas personas, si es que los tienen, suelen ser los de las pensioens asistenciales, una media de unos 300 euros mensuales. La mayoría de los sin hogar, son españoles, y sólo una minoría son inmigrantes y de estos la mayor parte de la UE (en concreto se citó a los portugueses, como colectivo extranjero mayoritario). Según Cáritas, el 30 por ciento del colectivo es abstemio y nunca ha tenido problemas con drogas. El 13 por ciento ha recibido educación superior y el 63,9 ha terminado la Educación Secundaria.
Los inmigrantes no son habitualmente parte de este colectivo de personas sin hogar, ya que según explica Cáritas, lo que demandan con más frecuencia es ayuda para encontrar trabajo o para entender la cultura del país, pero suelen contar con redes sociales y no són según estos expertos personas en exclusión. Ahora bien, la crisis también ha traido cambios en la atención al colectivo inmigrante: están acudiendo a Cáritas no en demanda de ayuda en la búsqueda de un empleo, como hacían hasta hace poco, sino en la de facilidades para el retorno a su país y su hogar.
