2 de diciembre de 2007 504 visitas
Lleida se despertó ayer sumida en la niebla y con temperaturas por debajo de los dos grados negativos. Aquellos que no disponen de calefacción y deben conformarse con estufas despertaban con el frío metido en los huesos. Los menos afortunados que no tienen un techo bajo el que guarecerse vivían un infierno helado. En la calle Lluís Besa, en el portal del número 15, un hombre de unos 55 años intentaba guarecerse del la helada noche, pero la mañana lo encontró muerto.
Será la autopsia del cuerpo la que determine si el hombre murió de frío o por otras causas. En todo caso, su muerte se ha considerado por causas naturales al no habersehallado signos de violencia en el cadáver.
Hace apenas una semana, la Fundació San Ignasi de Loiola de Lleida denunciaba durante el Día de los Sin Techo que en Lleida hay unas 280 personas sin hogar. El presidente de la fundación, Joan Suñol, lamentaba ayer profundamente la muerte del indigente y recordaba que siempre tenemos que facilitar los recursos para que nadie se vea obligado a dormir en la calle.
Este año, el Plan Iglú de la Paeria se ha adelantado incluso respecto al año anterior para prevenir precisamente situaciones como esta, ya que se están registrando temperaturas bastante más bajas de las alcanzadas en diciembre de 2006. De este modo, en noviembre los agentes de la Guardia Urbana ya han actuado para facilitar que las personas sin hogar no pasaran la noche a la intemperie.
La salud de los indigentes se resiente hasta el punto de reducir en 20 años su esperanza de vida.
